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EL SACERDOTE QUE TRANSFORMÓ LOS GAVILANES
2019-04-22 12:26:12

EL SACERDOTE QUE TRANSFORMÓ LOS GAVILANES EN UN LUGAR DE ESPERANZA Y PROSPERIDAD

Los Gavilanes era un barrio olvidado de Manta, un sector de gente modesta en el que no sólo hacía falta obras de infraestructura básica, sino alguien que sembrara esperanza, que abriera el camino hacia muchos emprendimientos que dieran a las familias algunas formas de salir adelante para mejorar en algo la calidad de vida.
 
Ese alguien es Andrés Drouet Salcedo, un sacerdote que dejó sus estudios de ingeniería por el llamado de Dios. Afable, siempre lleno de buen humor y abierto a escuchar a sus feligreses, él se ha convertido en el actor más importante e influyente de un proyecto que poco a poco y con mucho esfuerzo se hizo realidad, convirtiendo la parroquia Los Gavilanes, en un lugar de acogida para las personas vulnerables y de aquellos que buscaban de motivaciones para surgir en la vida. 

Drouet cuenta cómo fueron tomando cuerpo algunas iniciativas pastorales en el lugar. Recuerda que con la colaboración de varias vecinas del área iniciaron los talleres artesanales de costura, luego un centro de catequesis para expandir mensajes positivos, particularmente entre los jóvenes, también Cáritas, después se desarrollaron acciones pastorales dirigidas a las personas que padecen enfermedades, ancianos, como para matrimonios, siguiendo luego con gestiones para el equipamiento para la atención médica y más recientemente, este año, la apertura de la Unidad Educativa Nazaret.
 
En fin, se han logrado alcanzar algunas metas y aún faltan muchas por concretar, todo con la entusiasta participación de la comunidad inspirada por el padre Druet. Actualmente la parroquia Los Gavilanes tiene un centro con capacidad de albergar a casi 500 personas. Agrega el sacerdote que, el centro también cuenta con unidades de formación artesanal, belleza, corte y confección, artes culinarias y formación para chef, guardería, residencia universitaria y una casa de retiro en Salango.

Quien visita la parroquia, tiene la impresión que por las múltiples ocupaciones del padre Druet, el tiempo no pasara, porque entre preparar la homilía para la misa de las siete, también le corresponde atender su despacho, donde regularmente se ve saturado de visitas de personas que buscan atención de diversa índole. Toda la agenda del sacerdote está debidamente preestablecida para el día, y por las noches es la única oportunidad que tienen los vecinos para poder acordar una cita. Esto demuestra cómo la figura del padre Druet, es el motor del lugar, y precisamente por el alto grado de compromiso que tiene con la comunidad, es que posee un respaldo mayoritario. 

Desde el 6 de enero de 2011, cuando llegó nuevamente a Ecuador, planteó a una Organización No Gubernamental (ONG) de España, que apoyara en el desarrollo del proyecto comunitario Centro de Reinserción en Esperanza y Amor (CREA), cuyo objetivo primordial es buscar el bienestar de la comunidad. Fue así como empezó a construir la iglesia y a levantar el centro de ayuda, y formación artesanal.
Para el 2016, luego del terremoto, el sitio fue el centro desde el cual se repartieron víveres y vituallas a los damnificados de Manta.   

El padre Drouet, tiene el don de concentrar masas. Por su carisma, es el foco de atención eclesial de la ciudad, un sacerdote muy joven y prolijo. Tiene muchos sueños, que es lo que más atrae la participación, uno de sus acciones más representativas fue la creación del proyecto Amigos del Sagrado Corazón de Jesús, para reinsertar jóvenes con problemas de droga y alcohol.

Por su porte de europeo y su acento, mucha gente piensa que se trata de un misionero extranjero, pero en realidad es nativo de Guayaquil, de padres ecuatorianos y siente un gran amor por la ciudad de Manta. Es maestro de filosofía en el colegio Julio Pierregrosse, desde cuyas clases, orienta a los estudiantes sobre los valores de la familia desde la óptica de la fe religiosa, pero haciendo énfasis en la necesidad de que precisamente, la educación con valores, es la mejor opción para profesionales aptos para las nuevas tendencias tecnológicas.

Sobre sus años de formación, el padre Druet cuenta que su fundamento, durante los primero siete años en el Seminario Conciliar San Bartolomé de Cádiz, Andalucía, de España (1998 – 2004) es que, “cuánto más ciencia estudiamos más cerca estamos de Dios”, aseguró; porque quiénes le refutan la existencia de Dios, concilia con la tesis de que no se ha detenido a plantear que el equilibrio de la creación tiene orden de alguien, no de algo.

El padre Druet concluye diciendo que, las teorías acerca de la razón y la existencia tienen mucha relación con el pensamiento aristotélico, es decir aquellas que se originaron 400 años antes de Cristo, luego Santo Tomás de Aquino, las toma y se fundamenta en ellas.